Mi destino. 

Soy mujer y creo que hablo en nombre de muchas cuando digo que cuando salimos a la calle no pensamos que vamos a desaparecer. Me subo al colectivo, me subo al tren o al subte. Estoy yendo a lo de una amiga, a la facultad o recién salgo de un bar. Quiero llegar a mi destino. Mi destino no es desaparecer. Soy Araceli, soy Martina, Sofía, Anahí, Emilia, Ana. Y mi destino no era desaparecer. Soy hija, amiga, hermana, soy una compañera de la facu, soy novia, juego en un club. Soy alguien. Y alguien para muchxs. A esxs muchxs, que saben que yo quería llegar a la casa de mi amiga, llegar a la facultad, llegar a mi casa; a esxs muchxs que saben que mi destino era donde yo quería llegar; les pido que escuchen. Porque ahora estoy acá, desaparecida, pero aparecida en todas las redes sociales. Mi selfie, esa selfie que me saque el viernes pasado, cuando nos juntamos en lo una amiga, esa selfie está por todos lados. Pero yo no estoy donde tengo que estar ¿Quién iba a pensar no? Que ahora todas mis amigas cuando se saquen una selfie tiemblen. Tiemblan porque quizás esa selfie, como la mía, como la de Araceli, la de Martina, Sofía, Anahí, Emilia, Ana, va a aparecer por todos lados. Entonces, les pido, no se acostumbren a ese aparecer de selfies, a ese “compartir” de selfies, a ese “una más”. No se acostumbren. Salgan. Observen. Cuestionen. Involúcrense. Griten. No naturalicen, porque no es mi destino ni el destino de Araceli, Martina, Sofía, Anahí, Emilia, Ana, ni el de nadie, desaparecer. Mi destino es estar donde yo quiera estar. Viva.

Lo escrito

No creo en el destino ni en que nada este “escrito”, porque cada mínima elección cambia toda la historia. Pero me pregunto entonces, por qué hacemos las mínimas elecciones. ¿Cuál es el motor que me lleva a elegir una y no la otra ? ¿Por qué empecé a jugar al hockey y no al handball ? ¿Por qué me acerqué a hablarle a quien hoy es mi mejor amiga ? ¿Por qué me tome el colectivo de atrás y no el de adelante ?

 Y eso me lleva a pensar en el azar. ¿Es realmente azar? ¿Hay algo detrás de esas infinitas posibilidades? Cuando tiramos un dado, solo sacamos un número de 6. ¿Por qué tire el dado y me salió un 4 y no un 2? ¿Estaremos constantemente creando nuestro destino? ¿O solo reafirmando ese destino que alguien o algo ya escribió? 

Los cuandos 

Cuando escribo te hablo a vos. Y creo en muchas cosas, pero creo con mucha fuerza, que cuando te escribo, cuando te pienso, cuando te sueño; todos esos “cuandos”, a vos te llegan. Y se que seguro estás allá, lejos mío, sintiéndome fuerte, sin poder entender por qué me sentís tan cerca. Entonces yo, que estoy acá, lejos tuyo, sintiéndote fuerte, te explico la razón. Los “cuandos” llegan.